El ser humano es fundamentalmente libre. Cuando decimos fundamental, hablamos de una condición única y que jamás podrá ser arrebatada. Es libre en su condición de creatura, pues esta, viene dada en su imagen y semejanza divina, no adquirida sino entregada como un regalo.

El ser humano es libre por su capacidad de elección. Todo le es permitido, pero no todo le conviene. Así lo dice San Pablo en la segunda epístola a los Corintios. Tratando de hacernos comprender que la limitación de la libertad se encuentra en la moralidad.

La moralidad que es un estado de la conciencia, se manifiesta en la ética. Que es el arte de manifestar la esencia de libertad del ser humano.

El ser humano es fundamentalmente amor. No existe un ser humano capaz de no amar. El amor desde esta perspectiva no es un sentimiento sino la expresión radical de que un ser humano empieza a ser persona.

Este amor profundo e intenso en su expresión, no es más que el amor misericordioso de Dios que nos habita. Y de tanto amor que se desborda en nosotros al sentirlo y reconocerlo, no nos queda más remedio que amar.

El amor se vuelve una construcción, y se construye con la fuerza del amor interior de los hombres. Pero, ¿qué construye? Construye la dignidad, la solidaridad, la caridad. Es lo que une lazos y ata corazones. Y es al mismo tiempo la expresión de la más pura libertad.

El amor y la libertad se perciben como pilares fundamentales en la construcción de la persona humana.

El hombre se maravilla al saber que es fruto de un proceso que se produce en la voluntad divina. Sin esa Voluntad nada hubiera existido, ella es la fuerza que le da contenido al nacimiento de este universo. La formación de la vida, la existencia como tal se da cuenta que existe algo o alguien fuera de ella que permitió su existencia.

La voluntad por la cual Dios permite la existencia humana, es brindada y entregada a los hombres para que puedan generar vida uniéndose al Plan divino como cocreadores. Esto es un compromiso asumido y una administración de todo lo que a nuestro alrededor existe, haciéndonos responsables de su cuidado y mantenimiento. Y va más allá del cuidado de solamente los que están cerca sino de cada uno de los elementos de la creación, se vuelve una responsabilidad compartida e interrelacionada por nuestra especie.

Por último, la Inteligencia es la prueba más misteriosa y a la vez más fuerte de que Dios nos habita. La inteligencia no es el pensamiento, ni las ideas, ni la mente. La inteligencia es la esencia de lo perfecto. La inteligencia no es sino el poder maravillarnos de todo lo que nos rodea y de poder descubrir en ello la voluntad, el amor y la libertad.

Cuando estos cuatro elementos fundamentales son utilizados de manera adecuada en nuestra vida, nos asemejamos a la Imagen plena de Dios. Incluso sin saberlo Dios empieza a hacerse visible. Nosotros lo tenemos todo, Dios nos lo dio con su amor misericordioso, nos entregó todo para ser feliz. La tristeza, el odio, la venganza, la división, la timidez, incluso el miedo, nace de la separación con Dios desde adentro. Cuando integramos estos elementos, no hay miedo, no hay tristeza. Simplemente dejamos a Dios en libertad de poder darse a conocer a través de nosotros, no es fácil porque hay que abrirse a esa experiencia. La Iglesia nos ayuda y nos prepara para que esa experiencia sea la de todo cristiano que desea asemejarse a Cristo.

One thought on “Libres para siempre

  1. La libertad es algo con lo que nacemos , desde el momento que salimos del vientre de nuestra madre sabemos que somos un ser libre capaz de hacer las cosas que deseemos y nadie nos puede quitar o arrebatar esa libertad que nos fue entregada por Dios. Dios nos dio libre albedrío a cada uno de nosotros el nos permite hacer todo lo que deseemos pero debemos ser conscientes y hacer cosas buenas cosas que nos ayuden en nuestro día a día. Somos libres tanto así que esa libertad se ve reflejada en la máxima expresión de amor que se le dan o se me demuestra a las personas. Comenzando con que Dios mando a su hijo Jesus para que muriera por nosotros y todo eso fue por amor y Jesus su hijo aún teniendo la libertad de escoger si morir o no pues murió por nosotros que más muestra de amor y libertad que podemos tener y con eso debemos seguir su ejemplo y dar gracias.

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