Los seres humanos vivos tenemos la capacidad de organizar las ideas y expresarlo a través de lenguaje, incluso los más pequeños sobreviven a través de una expresión ya sea en sus ojos, con su llanto, o con una sonrisa, los bebes incluso generan un olor especial que les ayuda a sobrevivir pues permite que los padres y madres los protejan queriéndolos. (Cf. Punset E., ¿Por qué somos como somos?).

 

Esta capacidad de Lenguaje, de transmitir información, de poder expresar aquello que sentimos,deseamos, queremos, soñamos, incluso lo que nos causa dolor, ira, sensaciones encontradas, mariposas en el estomago, se da por una capacidad fundamental en el ser humano que no es aprendida sino que se da por que es parte del ser. Lo que debe ser aprendido, tal vez mejor dicho mejorado, es la capacidad de poder comunicarnos bien y cada vez mejor. Y también, por otro lado, la capacidad de comprender, de entender, de interpretar nuestros propios deseos y circunstancias así como lo de los otros. Eso en cierta manera se vuelve un arte, es decir que es una competencia que se va alcanzando de a poco y con ejercicio.

El ser habita en el lenguaje, el filosofo Ebner nos recuerda que habitamos en la Palabra, y es en ella donde se fundamenta el lenguaje en cualquiera de sus formas., Entonces porque nos cuesta tanto decir lo que pensamos y sentimos, porque no podemos expresarnos de la mejor manera en el mundo, porque nos cuesta tanto comprender  a los demás. Hay que hacer un alto en este punto de inflexión y habrá que realizar un fuerte cuestionamiento. En la actualidad vivimos en el mundo digital y de la imagen. por supuesto “una imagen vale más que mil palabras” pero en esa imagen han muerto miles de palabras, miles de sensaciones, interrelaciones neuronales que permiten expresar ideas. Que permiten formular criterios, opiniones, ideas, síntesis, pensamientos furtivos y concretos, lógicos.

Vivimos hoy en y por la imagen y entonces la persona empieza a interpretar la imagen pero va perdiendo la capacidad de análisis de la realidad, del contexto y lo interpreta a su modo, a su estilo, en su subjetividad y cree que eso es lo correcto y lo defiende, porque no puede ver más allá de sus propias circunstancias. Y esas interpretaciones se vuelven creencias, que pueden ser furtivas, pero que no son objetivas. Ni son funcionales, porque desde esa perspectiva la vida se encierra en si misma.

El segundo cuestionamiento es la capacidad de interpretación del lenguaje del otro. Ebner dice que la persona se abre al yo – tú frente al ello que se cosifica o se utiliza. Cuando al ser se lo ve como un yo – tú aparece el diálogo del encuentro. Pero en la actualidad nos vemos lejanos, actuamos en nuestras propias circunstancias y mientras más alejado el otro, menos me interpele en mi propia realidad es mejor, una vez que el otro me interpela, me cuestiona, me invita, casi que obligado a entrar en diálogo y en encuentro. En ese momento aparece el miedo, un miedo al “compromiso” que acarrea el otro. En seguida viene a la mente el alejarse de él, porque como dice Levinas, el rostro del otro me cuestiona y aparece la responsividad, es decir me obliga a dar respuesta del otro desde mi propia existencia. Una respuesta ética que sostiene al otro en una relación diálogica que asume al otro como tal aunque el otro no te asuma. Y eso en la actualidad da miedo.

Aunque el ser humano se abre a la interpretación del mundo en la faceta personal y subjetiva, también tiene esa capacidad de interpretar las palabras y el lenguaje humano desde la objetividad y el encuentro, he aqui un recurso a recuperar en el ámbito educativo y en la praxis axiológica, el aprender a no tener miedo del otro, el aprender nuevamente a mirar a los ojos sin miedos y sin pre-juicios, con la capacidad profunda del acogimiento. En palabras de Laín Entralgo en la capacidad de intimidad donde el yo – tú, se hace yo – yo y un nosotros, porque habitamos y vivimos en el lenguaje, porque somos Palabra, porque en la capacidad de re- crearnos podemos aportarnos cada uno desde su propia esencia. Y no es romanticismo religioso, es la practicidad de trabajar en equipo, es la capacidad de tolerancia, es la afinidad para aprender a vivir en sintonía, es la capacidad para abandonar el lenguaje violento, procurar la amabilidad, la respuesta fraterna, la construcción de comunidad. Es la capacidad de humildad porque significa salir de si mismo para ir al encuentro, incluso ni siquiera ir, porque ya estamos en la relación.

 

La capacidad de diálogo y de comunicación abre al ser humano la posibilidad de dar respuesta con su vida a su propia existencia y a la de los demás sin querer absorberlo o ni siquiera pensar en decirle que hacer o como vivir, sino que esta apertura ejecuta un existencia en relación. Solo es un estilo de vivencia de la propia existencia en apertura al otro, sin destellos de soberbia, sin orgullos ni displicencias sino en la comprensión profunda de que el ser se habita en los otros, y que los demás junto con el ser habitan en la Palabra. Un ser en dialogo relación comunica con su ser a Dios en su apertura que no es otra cosa que amor.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*
Website