El Urbi et Orbi de la semana santa que invita a ver el lugar donde Jesús había sido enterrado tiene una significación evangélica que nos invita a reflexionar sobre ella. 
En primer lugar esa palabra está en labios de Jesús cuando se encuentra con sus primeros discípulos o seguidores o mejor dicho los primeros “curiosos”, aquellos que no se avergüenzan de preguntar y de acercarse al “desconocido” al que conocen como Maestro pero del cual nada saben. Es más lo siguen por referencia de Juan el Bautista que dice de él: “Ese es el Cordero de Dios” (Jn. 1, 36) Lo siguen y Jesús se vuelve y les pregunta: ¿Qué buscan? Y esta es una pregunta muy buena, pero que no saben responder. Enseguida lo llaman “Rabbí ¿Dónde te quedas? Es decir que responden a su pregunta con otra pregunta, pero esa fue la mejor respuesta, por qué así Jesús se da cuenta de la sed de estos hombres, de que justamente no tienen idea de lo que buscan, pero buscan, esperan, tienen curiosidad. Pero fijémonos en la respuesta – pregunta: ¿dónde te quedas?… ¿qué significa en labios de estos hombres? Que están curiosos por las seguridades en Jesús, estos dos hombres buscan seguridades para sus vidas. Quieren ver donde vive, cuál es su casa, cuál es su estatus, cuál es su barrio, para ver si de verdad es quien dicen es. Y Jesús les dijo “vengan y lo verán”. Vengan… no les dio dirección, no les dijo en tal barrio, les dijo vengan, les invitó, los aceptó, y con eso rompe sus esquemas. No necesitaba decirles síganme, les dijo vengan, ya que me están siguiendo, ya que están preguntando, ya que necesitan conocerme, vengan. Vengan y lo verán. Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran como las cuatro de la tarde. (Jn. 1, 38-39) 
Hoy conversaba sobre las misiones de semana santa, hoy analizábamos lo rico de la experiencia de ir y acercarse a la gente, de estar con ellos de ver cómo y dónde viven. Y me venía a la mente algo que a veces descuidamos. No los invitamos a venir a ver cómo vivimos, tal vez se lleven una triste sorpresa, o tal vez quieran permanecer a nuestro lado. No lo sé, pero creo que la Pastoral actual debe despertar esa sensación en las personas de querer ver donde te quedas, donde vives, donde habitas, y cómo lo haces. La Iglesia debería permitirse dejar ver cómo vivimos y seguramente detrás del lujo de las habitaciones, detrás de los autos, las escuelas, los colegios, las obras y los edificios puedan encontrar a Cristo que habita entre nosotros. ¡Ojalá no se haya mudado! 
Vengan y vean, fue primero, luego de la resurrección, luego de ir y ver que Jesús ya no estaba muerto es cuando nos invita a ir, y anunciar. Cuando ya hemos hecho la experiencia de ver a Cristo, de haber vivido con él, de haber aprendido su manera de ser, de habitar el mundo, la manera de estar en el mundo de Cristo. Ellos lo seguían, no sabían que buscaban, tal vez como muchos de nosotros los seres humanos que no sabemos que buscamos, pero ahí estamos detrás de él, siguiéndole por referencia, porque nos han contado, incluso por que nos ha tocado, o a hasta nos han obligado. Y él con esa mirada, nos ve y nos dice ¿qué buscan? Ni siquiera nos pregunta ¿quién eres? ¿Por qué me sigues? Jesús no pregunta para satisfacer una curiosidad personal, Jesús pregunta para cuestionar la propia vida. ¿Qué buscas? Y cómo no lo sé, cómo no sé qué busco, entonces me invitas a ver, me invitas a venir. “Vengan” tiene una fuerza que no es una invitación solamente es casi una orden, es algo que no es fácilmente rechazable. 
No se menciona como era su casa, ni quien vivía con él, no se menciona si tenía grandes bienes, simplemente sabemos que se quedaron con él aquel día y que fue tan especial que tal vez olvidaron la fecha pero no la hora, eran como las cuatro de la tarde y jamás se borró de su mente porque fueron atrapados, hechizados por así decirlo, pero lo que si es cierto es que sus vidas no fueron las mismas después de ese día. No sabían qué iba a pasar, no sabían qué iba a suceder y que iban a encontrar, lo que si sabían es que lo encontraron a Él y su destino cambio. 
Luego volverán su mirada y verán aquel día y verán esa tumba vacía y verán que El sigue vivo en sus obras, en su amor, en sus propias vidas. ¿Qué buscas?

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