Epicuro y su propuesta filosófica permite la reflexión desde la óptica del arte de situarse en el mundo y como medio para su mantenimiento los ejercicios espirituales. Se pretende sostener la idea de la escuela filosófica como opción de vida y la comprensión de la amistad como elemento de comunión y camino para el sostenimiento de la propuesta.

La filosofía como opción de vida desde Epicuro.

¿Qué hubiera sido de Grecia si los mitos de Homero y Hesíodo hubieran generado a más del impacto religioso en la mentalidad griega, una institucionalización religiosa con todo el orden, organización y dogmática con prescripciones para someter a las mentes y conciencias de ese entonces? Tal vez fue la manera de organizarse en Polis, pequeñas comunidades políticas, las que ayudaron a que sus ciudadanos puedan procurar “pensar” en grados de libertad como un ejercicio de autonomía. Algo sucedió en Mileto, como bien lo mencionaba el Doctor Posada en el Seminario de Escuelas Griegas (Las Escuelas Griegas, Epicuro). Y esto que sucedió en Mileto con los presocráticos con Tales, Anaximandro, Anaxímenes, denominados por Aristóteles physiólogoi (estudiosos de la naturaleza en el sentido más amplio) cambio la perspectiva y la interpretación del mundo hasta ese entonces conocido y se planteó proposiciones fuera del mito, ligados a la razón, al logos, al conocimiento. (Silviani)

Este recorrido y camino abrió la puerta a que otros pensadores inicien un recorrido de reflexión y análisis que iba desde tratar de comprender la naturaleza, lo de afuera, hasta llegar a pensar y reflexionar lo de adentro, por usar un término ad intra del ser humano.  Esta ontología filosófica que se produce con Sócrates, que de cierta manera divide la reflexión griega entre presocráticos, pos socráticos y escuelas griegas y helenísticas. Aquí cabe la diferencia del término griego y helenista por el auge del pensamiento filosófico griego que es llevado a lo largo del imperio instaurado por Alejandro Magno. Helenismo como el hecho de influir en las culturas de todos los pueblos anexados.

Sócrates no solo inaugura un método filosófico basado en la ironía y la mayéutica, sino que también en él se visualiza la opción de vida en un estilo filosófico. Vive y muere en su proyecto de vida.

El proyecto de vida, la opción radical desde la visión filosófica adquiere un carácter ético, virtuosos y de ejemplaridad que convoca, apasiona y promueve a grupos sociales a continuar con una identidad. Es por eso que el filósofo encarna en su propia vida sus postulados, no como un aspecto teórico sino como un modo de vida, por lo tanto en la Skolé (Escuela como el lugar para el ocio, para la diversión, para la paz, tranquilidad donde se puede crear, para el pensar, para el discurrir.  Como el momento de recreo pero un recreo para pensar, un ocio para discutir, para reflexionar. Reunirse para pensar. No es un lujo es parte de la vida común y corriente) (Posada) se iba determinando el carácter filosófico para la vida como una identidad del grupo como una comunidad y como la reflexión de un discurso filosófico.  Es así que la Áskesis  o Ascesis como prácticas o ejercicios espirituales alimentaban a través de la meditación de las máximas la opción fundamental que había sido escogida.

Con Epicuro (341 – 270 a. C.) que nació en Samos y regreso a Atenas al final del siglo IV a. C.  En el jardín de su residencia fundó una escuela. El Jardín, un lugar para la reflexión y el diálogo. Sus doctrinas fueron plasmadas en las obras de Tito Lucrecio Caro (97 – 55 a.C.) De rerum natura.  Mantuvo su influencia en el mundo greco romano hasta el siglo IV d. C. (Silviani).  La imperturbabilidad del alma sin la fragmentación del idealismo platónico hace de la propuesta de Epicuro una alternativa desde lo real y no desde el mundo de las ideas. Lo real es lo que existe y la sensación, es decir el placer es lo que permite conocer lo real. Propone una ética desde el placer que requiere para llegar a la Ataraxia el saber escoger o aprender a decidir por aquellos placeres que no perecen sino que son inamovibles, no dinámicos. La verdad hay que descubrirla a través del placer. El placer es el criterio axiológico.   Para llegar a esta concepción hace un recorrido desde la concepción del átomo que la había pensado anteriormente Leucipo, Demócrito y que la reflexiona o la lleva al estado práctico Epicuro al pasar por la concepción física y canóniga para ponerla en favor o a favor de la ética. El ejercicio de la libertad no se da desde una idealización como lo expresa Platón sino desde la realidad, la physis. Es ahí donde a través de lo sensible conocemos. Lo sensible es el placer y hay que aprender a usar la razón lógica para decidir por aquellos placeres que no hagan sufrir en el cuerpo y no perturben el alma.  En sus máximas XXIX: “De los deseos, unos son naturales y necesarios, otros naturales y no necesarios, otros ni naturales ni necesarios, sino que provienen de una opinión vana”. La responsabilidad recae entonces en la elección de las opciones fundamentales, es un ejercicio de libertad y a la vez un ejercicio ético, y son estás opciones fundamentales las que aportan a un bien personal y mayor.

Generar un proceso de asimilación de la ética epicúrea lleva a una aceptación de la realidad tal y como se presenta. Tal y como es. Para esto es importante, según las máximas de Epicuro no tener miedo a los dioses ni a la muerte, así lo expresa en la carta a Meneceo: “Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida…” (Jufresa) así mismo cuando se refiere a los dioses en la misma carta escribe sin llegar a la negación de los dioses pero dejando claro el papel que se debe cumplir frente a ellos: “…Porque los dioses existen: el conocimiento que de ellos tenemos es evidente, pero no son como la mayoría de la gente cree, que les confiere atributos discordantes con la noción que de ellos posee. Por tanto impío no es quien reniega de los dioses de la multitud sino quien aplica las opiniones de la multitud a los dioses…” (Jufresa). Por este motivo al razonar promueve no el desinterés por los dioses sino la comprensión de sus estados virtuosos los cuales pueden ser alcanzados, mas no temidos.

Según lo discutido en el estudio sobre Epicuro más los estudios de Monserrat Jufresa, podemos tener claro de Epicuro dos características esenciales, primero que se convierte en maestro de una comunidad de discípulos, para cual genera una dogmática precisa que establece en máximas. Segundo, la preocupación para que esta escuela-comunidad se establezca en rasgos de amistad y de comunión, lo que permite que el Epicureísmo no solo tenga adeptos sino que se mantenga bajo las perspectivas iniciales de su maestro. “La fidelidad a unos principios mantenida de modo casi inamovible durante siglos, a pesar de los esfuerzos por adaptarse a la mentalidad cívica de los romanos que se traslucen en algunas obras de Filomeno de Gádara, le confieren una curiosa semejanza, según, algunos estudiosos a una comunidad monástica” (Jufresa).

Comprendiendo esta comunidad, viviendo y manteniéndose en el “Jardín”, donde algunos salían de vez en cuando a fundar otra comunidad, es bueno preguntarse que los mantenía unidos, la inscripción sobre la puerta del Jardín ya nos da unas pistas con respecto a los huéspedes y a la voluntad, según Séneca: Hospes hic bene manebis, hic summun bonum voluptas est.  Se comprende como una comunidad de iguales, donde no se hacía diferencias, incluso mujeres y esclavos participaban de una vida austera en lo material, de moral libertaria y gran sensibilidad con las relaciones de proximidad. La philia comprendida como una camaradería afectiva intensa basada en la reciprocidad, que culmina en una virtud práctica serena al ritmo “natural” del cuerpo satisfecho en su justa medida y liberada de los prejuicios de la sospecha (Valdivieso).

Siempre será necesario comprender a Epicuro en sus luchas, en su tiempo, en sus avatares y en sus presupuestos. Decir que esta escuela filosófica está fundada sobre el placer y el hedonismo es un reduccionismo, hay una complementariedad de ideas que llevan a comprenderlo como un camino que aporta recursos para alcanzar la tan anhela felicidad como preocupación griega, y que sin embargo provoca y propone un estilo de vida alejado del idealismo y de la ambigüedad propuesta por Platón… ¿es una filosofía alternativa?, seguramente no se puede responder a prisa una interrogante como está pero lo que si está claro es que esta propuesta funda otra escuela y por lo tanto una manera diferente de situarse en el mundo y de comprenderlo, por lo tanto de vivirlo. ¿conflictos con la actualidad?  Creo que muchos, en especial en el plano ético. Estoy seguro que la vida no se compone solo de placer, ni solo de razón. El ser humano bajo sus condicionamientos sociales, afectivos y de índole personal es un ser que está en búsqueda. No es la última palabra para alcanzar la felicidad, la aponía (no afectación del cuerpo) y la ataraxia (la no perturbación del alma), sin embargo ayuda, pero no como un tetrafármaco que solo nos alivia por momentos, sino que de una cierta manera deben ser asumidas como un estilo de vida basado en la no violencia, en la compasión, en la disponibilidad y la libre adhesión al otro. Tal vez comprender las escuelas filosóficas, sus diferentes propuestas y sus diferencias conceptuales ayuda para definirse y sirven en la medida en que son un componente valedero para la vida, pero sin alienarse y sin dividirse entre modelos filosóficos, tampoco con esto quiero decir ser ecléctico, pues la necesidad de comprensión abre la posibilidad de una comprensión del otro como bien único y categorías de amistad y de valoración. Epicuro es un lago navegable en un desierto de incertidumbres para quien no ha aprendido a beber o vive de la sospecha de sí mismo y de los demás. Epicuro abre una perspectiva a no temer y a no desesperar frente a lo necesario o lo natural. Epicuro enseña a vivir con poco y sin afectarse tampoco en la abundancia. Alcanzando la ataraxia y la aponía debería venir otra cosa y lo comprendo como la alteridad. Ese afán que nace de que al estar bien también es necesario aportar para que otros estén bien. ¿Es posible vivir en ataraxia cuando tantos sufren violencia, muerte, desempleo, mortalidad infantil, pobreza extrema? ¿es posible para esos seres humanos hablarles de ataraxia y aponía? Sí pero con un elemento más, la preocupación por su desarrollo y la preocupación por un mundo más justo y más humano; y en este caso si vale la idealización utópica de Platón o también cabe el pesimismo de Schopenhauer. A mi manera de ver no son irreconciliables, sino complementarios. Aprender a vivir desde un alto estándar ético de razón lógica de decisión profunda frente a la realidad y la preocupación constante por encontrar una solución prominente a este irregular sistema que aniquila la aponía del ser humano incluso antes de su nacimiento.

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