La literatura nos acerca a ese encuentro con la experiencia límite donde el ser humano expresa a través del arte del lenguaje, que siempre es limitado, todo el dolor y la angustia a la que se puede enfrentar en un momento de su existencia y vida.

No he podido expresar mi sentir sino en este poema que he escrito relacionándolo con el ego que siente y se apega al dolor, pero que puede escapar de él al ver la realidad del otro. Levinas nos impulsa a ver en el rostro del otro la presencia de sí mismo. El dolor, la pérdida, la frustración, el afincamiento en especial en Primo Levi, texto que me tocó revisar en mayor detalle, descubrí que la existencia no solo se basa en situaciones que se experimentan sino en la profundidad de la vida. Ojalá pueda ser digno de vivir y morir dignamente, pero no puede ese ser un acto egoísta para mi propia existencia cuando alrededor el dolor y la angustia se han naturalizado, el mercado de la violencia, la cultura de la indiferencia se apropia de la razón y sensibilidad humana. Y el Alzehimer social nos desprende de la realidad del tiempo y del espacio y nos inserta en el “presentismo” y el bienestar personal.

Ese juego entre la nada y el ser de Heidegger y el rostro del otro de Levinas guía este poema.

 

El límite a un paso

Me paró frente al horizonte sombrío de la existencia

Donde mi nada me aprisiona el pecho

Donde lo que soy queda en suspenso y va perdiéndose

en el tiempo, en la llegada de la muerte, en lo gris de la esperanza.

Me has suprimido como humano, me has desecho en la dignidad,

Me has pisoteado con tu aliento como dragón quemándome la vida.

Sin identidad, sin nada mío, todo me has quitado,

solo tengo lo que no soy: el número en mi uniforme.

Y sin embargo no quiero alejarme del suspiro de mi existencia,

Me aferro como un león a su presa,

como águila con las garras en la tierra.

Y mi nada no está vacía, llena de la angustia que quiere ser entregada

Como un grito mudo y silencioso mi ira se vuelve coraje

Mi tristeza valentía, mi desesperación orgullo,

En mi mirada renace la dignidad

y el desprecio que te tengo, el odio que me envuelve lo transformo

en perdón, amor y vida.

Como flor nueva en verano,

como corteza sana a sí misma,

como la luz del sol que rompe los nubarrones.

Te veo y renace mi fe.

Una fe que aunque muera, aunque este en límite, sé que es mía.

Y no podrás representarme en mi dolor, ni en mi dicha,

ni en mi sufrimiento, ni en mi alegría.

 

Alzo la mirada no encuentro a mi ego

encuentro tu mirada,

y veo que sufres más desventuras que la mía…

Cobarde y egoísta de mí que al ver mi dolor, me cego ante tu desdicha.

Miró tus manos llenas de la sangre de tus hijos

bombardeados por los poderosos,

sin identidad, sin tierra, sin paz.

Miro tu cárcel y tu tristeza,

que te degollan y crean miedo.

Veo el miedo en tus ojos, en tus actos, en tu migración constante

ruegas al cielo y los dioses no te escuchan,

ruegas a los hombres y te dan la espalda

ruegas a la muerte que te lleve y está desecha

su naturaleza no puede ante tanta barbarie.

Ruegas a la vida y no te habla…

Nadie se encuentra contigo en tu nada,

Una nada que no nos pertenece.

 

 

Y tomas mi mano,

no sé de dónde vengo ni a donde voy.

¿Y tomas mi mano?

Estoy más perdido que tú y tengo miedo.

No te puedo llevar conmigo

Sufro, tengo dolor, no puedo conmigo.

¿No me ves? Estoy desecho, no tengo nada para ofrecerte.

Y tú me ofreces tu mano, me levantas,

me ofreces de tu aliento de vida, de tu caminar,

de tu huida buscando nueva vida.

No me hagas esto, no me sujetes tan fuerte,

mira que ya no tengo fuerzas.

No me pidas seguirte, quiero verte en el otro lado de la vida.

Y tú te aferras a mí desde tu miedo.

No sé que ves en mí.

Solo te tengo a ti…

Y siento tu calor, tu aliento… me resucita, me renace…

No me hagas esto…

yo quiero morir, quiero no estar, quiero no ser.

Sé que te pasa lo mismo.

Y sin embargo tu mano me eleva,

me devuelve mi humanidad.

 

En tu rostro veo mi rostro

En tu ser me veo emparentado,

Nos une el dolor, el miedo,

la esperanza.

Pero no te amo, porque me recuerdas a mi desdicha,

No puedo saber que significa amar frente a tanto dolor, tanta angustia.

¿Es posible sentirse humano en estas circunstancias?

¿Qué es el amor? ¿Qué es la paz?

¿Qué es la vida?

Solo sé que es la muerte y sin embargo quiero amar, he de amar.

 

Mi horizonte, tu mano, la desdicha.

Mi nada llena de vacío

Mi mano en tu recuerdo.

Tu recuerdo en mi circunstancia.

2 thoughts on “La experiencia límite

  1. Expresamos el arte por medio del lenguaje.
    En este mundo nos enfrentamos al dolor y a la angustia por muchos motivos de nuestra existencia que está basada a la profundidad de nuestras vidas.
    A veces somos egoísta con nosotros mismo.

  2. Somos nosotros los que manejamos nuestros estados de ánimo nuestras formas de actuar y de pensar si decides sufrir fue solo tu decisión, el poema esta bonito aunque parece más una historia es agradable y melancólico. A mi criterio nuestro mundo lo creamos nosotros y nuestra forma de querer verlo.

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