Julio 17 2015

Ser feliz no está negado a nadie. La sonrisa es el aliento de Dios que nos habita. La sonrisa sincera nace y brota en un corazón agradecido, pero también en un corazón que está en espera. Es decir que habita en la esperanza.

La identidad no es algo que se nos da o se nos quita. Generalmente decimos que hay que identificarse con el ser salesiano, pero lo más importante es ser idéntico a sí mismo. Ser auténtico, porque incluso identificarse con una institución podría ser una fachada. La autenticidad es lo que somos y no varía. Es esa sensación de saber que lo que uno es, ES y lo digo con mayúsculas porque nadie puede representar al otro en su propia identidad y dignidad. Nadie puede vivir la libertad de otro ni la responsabilidad de su vida en este mundo.

La identidad con algún trabajo, institución, incluso frente a una pareja solo aparece en la medida en que se ama. Se ama a lo cual se pertenece (no digo lo que me pertenece, sino a lo que se pertenece a lo que he permitido se adueñe de mí). Es decir que uno no sería el mismo, perdería algo de su autenticidad si ese rol, papel o función que cumple no se realizará en el amor.  La pertenencia no se obliga, no se da bajo los reglamentos o las especificaciones o bajo la perspectiva de un manual de funciones, se da como parte de la misma esencia de la persona. Por eso se ha dicho muchas veces en algunos seminarios de formación profesional que un puesto lo puede ocupar cualquiera pero hacerlo como tú lo haces nadie. Porque la esencia de cada persona se hace vida, se presenta como un don (donación) cuando cumple un rol o una función determinada.

El servicio como carisma no es para personas especiales. Nacemos en la interdependencia. Esto significa que cada ser humano depende de otro y también de la historia. Cada paso que damos pertenece al tiempo y a la historia. Alguien lo construyó para ti. Lo que uno construye con sus actitudes son las circunstancias, ya estas las “salvamos”,  las hacemos productivas, las impulsamos para que nos desarrollen. Ortega y Gasset nos indica como la construcción de la persona, y Guardini nos dice que la persona por esta interdependencia histórica y actual, esta llamada al encuentro, a la cercanía, a la ambientación de un espacio en el cual no solo uno se desarrolle sino todos. Por eso estamos llamados a crear comunidad. No solo trabajo en equipo, sino a ser eklessia – relación- encuentro.

El Carisma se lo comprende también como la fuerza del espíritu que nos habita, nos llama, nos apela (por darle una fuerza a la palabra) nos interpela. La fuerza del Espíritu nos llama a salir de nosotros mismos para ir al encuentro. Un encuentro que no es vacío ni indiferente, es un encuentro que al crear comunidad, perfuma el mundo. Y disculpen que lo diga de esa forma, pero cuando hay perfume en el  espacio, el espacio ya no es el mismo, ha cambiado, se ha transformado, se ha vuelto el mismo pero perfeccionado. Esa es la fuerza del espíritu que nos habita y nos convoca, que no nos deja solos sino que nos invita al encuentro, a fortalecernos unos a otros como hermanos. Martin Buber decía que después de ser hijos de Dios lo mejor que nos ha pasado es que seamos hermanos.

2 thoughts on “La identidad y el carisma de uno mismo como don para los demás

  1. Ser feliz es lo que tenemos que demostrar siempre porque a nadie le interesa que te esta pasando en tu vida eso solo lo sabe Dios y si te pones en conexión con él, él te ayudara a salir adelante y que tu vida este llena de felicidad y demostrar una sonrisa a todas las personas, viendo las cosas de una perspectiva positiva.
    también cada uno posee carisma que con eso tenemos esa fuerza del espíritu, esa fuerza no conduce a seguir adelante y no desmayar por nada del mundo.

  2. Ser feliz es lo que tenemos que demostrar siempre porque a nadie le interesa que te está pasando en tu vida, eso solo lo sabe Dios y si te pones en conexión con él, él te ayudará a salir adelante y que tu vida esté llena de felicidad y demostrar una sonrisa a todas las personas viendo las cosas de una perspectiva positiva.
    También cada uno posee carisma que con eso tenemos esa fuerza del espíritu, y esa fuerza nos conduce a seguir adelante y no desmayar por nada del mundo.

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