“rompiendo el círculo de la violencia”

Por: Víctor Iza Villacís

¿Qué puedes hacer para promover la paz mundial? Ve a casa y ama a tu familia.-Madre Teresa de Calcuta.

Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.-Mahatma Gandhi.

Cómo te trate tu familia determinará parte de lo que seas de adulto y cómo trates a tus hijos determinará como serán ellos. Anónimo.

Cuando eres feliz no maltratas a nadie. No buscas cambiar a nadie, no juzgas por apariencias, sabes disfrutar de la presencia de las personas que amas y que te aman.

Pero la pregunta es ¿Cómo  llego a  ser feliz?

La respuesta comienza por el primer paso: Aceptación.

Hay cosas que no puedes cambiar. Hay situaciones que deben ser asumidas. Simplemente aceptadas. Tu historia, tu vida, tus sentimientos, tus emociones, tu presente. Tu realidad. Cuando tú aceptes tu vida tal y como es estarás dando el primer paso hacia la felicidad.

Cuando alguien se acepta a sí mismo, empieza a verse de manera diferente, ve sus posibilidades y no ve sus miedos, ve sus virtudes y no solo sus defectos, empieza a quererse, mimarse, darse pequeños gustos a sí mismo, empieza a valorarse.

Cuando alguien se acepta a si mismo, se le nota, porque empieza a aceptar a los demás tal y como son, sin querer cambiarlos, sin enojarse por lo que no puede controlar o cambiar. Empieza a vivir de verdad. Empieza a mejorar. Empieza a darse cuenta que el cambio no depende de los otros empieza por el mismo.

El segundo paso es la confianza. Y la confianza empieza por dejar de apegarse a las personas y a las cosas. Cuando estamos apegados a alguien o a las cosas somos inseguros. Estamos temerosos de perderlo. Y eso no nos hace felices, nos hace personas preocupadas, inestables emocionalmente.

Cuando tenemos confianza en nosotros mismos, también confiamos en los demás, en especial en aquellos en que hemos depositado nuestra confianza. No hace falta que alguien haga lo que nosotros queremos sino que nos gusta que cumpla sus sueños y haga su destino. Que viva su vida de la manera más libre y responsable posible. Quien confía no agrede, no le hace falta y no permite ser agredido porque sabe que la fuerza no está en los músculos sino en la voluntad.

La confianza permite a las personas encontrar su camino, su proyecto de vida, el sentido de su vida. Quien confía en sí mismo sabe que puede llegar lejos, aunque fracase a momentos, aunque sus sueños no se cumplan al instante, el que confía aprende a ser paciente, se convierte en un hombre y mujer de esperanza.

El tercer escalón hacia la felicidad se llama perdón… esto es un nivel elevado de humanidad. Las personas que no perdonan viven en la indiferencia y el resentimiento, hablan de los demás, chismean, ven los defectos de los otros, son orgullosos, se creen perfectos, son antipáticos y no colaboran. Se quejan y se quejan y nunca proponen, cuando los desenmascaran se alejan, se enojan y dejan de hablar. Por eso el perdón empieza en casa y la casa no es el hogar, la primera casa es el interior de cada persona. Cuando alguien se perdona a si mismo empieza a caminar porque se levanta y levanta su ánimo para continuar de nuevo.

Alguien que ha experimentado el perdón, no solo perdona a los demás sino que se convierte en un ser que ilumina la vida de los otros. Empieza a motivar y no a castigar, empieza a colaborar y deja de quejarse. Es creativo, innovador, empieza a ser diferente, se nota en sus ojos las ganas de vivir, sonríe y por ultimo ama.

Por eso el cuarto paso de alguien que es feliz es que aprende a amar. Y sabe que amar ya no es un sentimiento, sino una decisión. Una decisión consciente que implica una entrega permanente por el otro. El servicio aparece en su vida como algo natural. En ningún momento es obligado, sino que sirve porque sabe que el amor no está en ser amado sino en amar, en servir, en ser productivo, en generar riqueza y no solo económica, sino riqueza en su vida. Sabiduría, desarrollo, preocupación por los demás y la por la vida.

En familia, se trata de no querer cambiar al otro sino aceptarle, es no ser desconfiado ni inseguro, por lo tanto descartar los celos, si alguien decidió estar contigo es porque lago especial vio en ti. Por lo tanto siéntete especial. Confiar es caminar juntos en pro de un objetivo, conjunto, si no hay objetivos, vana es la compañía. Hay que planear juntos. Perdonar es un buen ejercicio, los prolongados silencios, la indiferencia, las palabras dichas sin sentido verdadero, golpea y daña la familia. Aprender a perdonar es aprender a pedir disculpas y aprender a disculpar. Aceptar el error del otro como crecimiento. Sin embargo no se puede a nombre del perdón, disculpar el maltrato, la violencia, que son actos de barbarie. Eso necesita un compromiso del otro por el otro, en ciertos casos ayuda psicológica. Hablar, disculparse por decirse y generar violencia es un primer paso pero las cosas hay que dejarlas claras. Nadie puede violentar a otro, empujarlo, tratarlo mal, alzar la voz, gritar, decir cosas que hieren o denigran. Eso no debe estar permitido porque antes que nada esta la dignidad de la persona y el respeto hacia si mismo y al otro que es mi prójimo. A veces parece que fuéramos más amables fuera de la familia que dentro de ella.

Amar es una decisión y esta decisión es el complemento a lo que sentimos. El afecto nace en un sentimiento, en la emoción, pero no perdura por siempre, baja la intensidad, es entonces cuando aparece la conciencia para ayudarnos a decidir por el otro, esto es amar. Construir con el otro y con los hijos una familia que necesita de tus cuidados y de los cuidados mutuos. Asi como los padres cuidan de sus hijos, los hijos deben cuidar de sus padres, cuidar las palabras que dicen a sus progenitores, pero esto va siempre ligado al buen ejemplo. Los niños deben vernos dialogando, no peleando, asi ellos aprenden, a través de nosotros que somos sus espejos, por eso hay que cuidar los detalles. Busquemos la solución, no el culpable. Y si es necesario poner un rótulo en la sala y en  las habitaciones hay que hacerlo para recordarlo.

Por último recuerdo una historia:

Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban. 

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.

Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre. Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo: “No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones”.

Lili respondió: “Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida”. Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra. 

Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra. Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía. En esos meses, no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: “Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di”. 

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: “Lili no tienes por qué preocuparte. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y substituido por el amor que pasaste a darle a ella”. 
El quinto momento es el servicio. No hay familia si no hay servicio, es un elemento clave en la relación, pero no solo es algo que debe hacerse, es en si mismo un don, un regalo. Vivo porque sirvo. En esa experiencia se encuentra la esencia plena de la vida. En servir para algo, en construir la vida, en unirme en comunidad para transformar el mundo, para eso estudio, para eso soy amado, para eso me cuida la familia, para que pueda contribuir con todo mi ser a construir y transformar la sociedad.

4 thoughts on “Familia constructora de paz

  1. Bueno haciendo referencia a la frase para Promover la paz mundial, vete casa y ama a tu familia
    Fue una frase pronunciada por Agnes Gonxha mas tarde conocida como Madre Teresa, que da como ejemplo su vida, ya que dedico la mayor parte de su tiempo ayudando a las personas mas necesitas uno puede empezar la paz con una simple sonrisa

  2. Bueno el tema de la Familia constructora de Paz tiene una muy buena interrogante
    ¿Cómo llego a ser feliz?
    Por medio de la ACEPTACIÓN a uno mismo, y a los demás. Sin ver las diferencias que puede tener la otra persona. Asi cuando uno esta Feliz no maltrata ni juzga a nadie y podemos encontrar esa paz interior que necesitamos todos para sonreir y vivir feliz.

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