Cuando hablamos de Antropología Cristiana nos ligamos a la Teología, y vamos descubriendo algunos elementos que nos ayudan a comprender como Dios puedes ser el sentido para la existencia.

Realmente es muy complejo en la actualidad pensar que Dios es el sentido de la vida, o que Dios da el sentido a la vida, porque nos indicado que la autonomía del sujeto esta por encima de los rasgos religiosos, pero para comprender esta idea que se propone, debemos entender dos categorías:

Primero comprender que es el sentido de la vida. Cuando se reflexiona sobre la persona basándose en los elementos que Gastaldi (2007) la fruistraciòn, la inseguridad, el asombro y el miedo, vemos que a continuaciòn Placencia (2009) indica que hay dos elementos más que al ser humano le atañen, estos son la sed de trascendencia y el sentido de la vida. La trascendencia lo tocaré en otro tema, tipo Ensayo que he presentado en un curso de vida y trascendencia. Por el momento voy a situarme en la comprensión del sentido de la vida.

Victor Frankl en su obra “En busca del Sentido de la Vida” (2013) nos da acomprender que la búsqueda no esta fuera de sì, sino dentro en las opciones más fundamentales que nos ayudan a vivir, la razón por la que vivimos, es bien conocido lo que hacía Frankl con sus pacientes “abría la ventana y los invitaba a arrojarse por ella” sus pacientes se escandalizaban y daban razones de porque no debían saltar. He ahí Eureka, el descubrimiento del sentido de la vida. Como aquello por lo cual sigues vivo y te niegas a morir. Para esto es imprescindible tres pasos esenciales:

Conocimiento, aceptación y liberación.

Conocerse y conocer, aprender a ver, a observarse , a analizarse, a no tener miedo de estar solo y entrar en soledad. La fuerza de la frase de Socrates “conocete a tí mismo” resuena en la actualidad como un desafío. Por lo general le tememos a estar solos porque ahí en ese silencio absoluto no hay máscaras, no podemos decir si somos otros, o actuar diferente, el peor “fantasma” es el encuentro consigo mismo. Sabiendo cuales son nuestras virtudes y cuales nuestros “demonios” podemos aceptarlos y al aceptarlos podemos eliminarlos, porque seremos conscientes que están ahí, que son parte de nuestra vida y que hemos estado aferrados, apegados a ellos, y que no nos dejan ver claro, nos confunden, nos roban energía, nos llenas de molestia, de ira, de violencia, no nos permiten vivir en la alegría y la paz, por lo tanto no podemos amar, no somos libres para disponer de nosotros mismos y ponernos a disposición. Este proceso muchas veces es doloroso, a veces lleva mucho tiempo, debemos aprender a liberarnos de nosotros mismos y de nuestros apegos. Es la primera batalla. Y esto puede durar mucho tiempo. Por eso hay que estar despierto y darse tiempo para trabajar en si mismo y desarrollarse.

Estas tres circunstancias conocerse, aceptarse y liberarse se dan porque se descubre el amor, pero no aquello que llamamnos amor, sino el amor de verdad, aquella luz de nuestro interior que quiere brillar con toda su fuerza y que desea ser feliz, encontrarse con el mundo y transformarlo, es ese amor que nos habita y nos impulsa a luchar, a ser diferentes, a vivir de verdad, sin apegos, ni frustraciones, sin pensamientos pesimistas sobre nosotros mismos, sino en libertad y con ojos críticos y despiertos. “Sed astutos” decía Jesús. “Permaneced alertas”. De esto se trata. Estar despiertos, estar atentos para amar. asi descubrimos que Dios es amor, y es libertad, y es voluntad y es inteligencia, esa es la esencia de la semejanza de Dios que e hace presente en Jesucristo. Esto a él lo apasiona. porque el verdadero amor apasiona. Y no porque ata sino porque libera, porque da alas, deja volar alto como las águilas.

El amor no condiciona, pero si compromete, lo que apasiona no encarcela, sino que libera, y se libera en el compromiso y en la responsabilidad, parecería ilógico, pero quien ama generalmente hace una opción, esta opción fundamental (Heidegger) este quiebre entre el hombre viejo y el nuevo (transformación en el monte de los Olivos) este fuego en los ojos llenos de luz que dan una mirada nueva a todo lo que ves aunque para otros sea lo mismo…es el Sentido de la existencia. es Dios mismo quien puede “hacer” a través de ti. Obrar a través de ti. Por sus obras los conoceréis… Si crees harás cosas aún mayores (Jesús). He ahí el ejemplo de Don Bosco, de Murialdo, de De la Salle, de Francisco de Asís, de María Goretti, de Papa Francisco.  Dios esta dentro, no busques afuera, estoy aquí, y quiere salir.  

Viendo a Jesús podemos observar que su opción fundamental son aquellos que no tienen voz, a quienes les han robado su dignidad y han quedado desnudos. Por eso el en sus bienaventuranzas usa ese lenguaje que hoy no es comprensible, porque nos hemos acostumbrado a ver la vida con gran indiferencia. El los llama benditos, bienaventurados… esa palabras suenan a anda hoy pero tiene un gran significado, solo los oídos que pueden escuchar podrán reconocer en ella el amor con que trata a los que lloran a los que sufren a los que son perseguidos, a los que deben huir de la guerra, a los que tiene hambre, los que tienen sed de justicia, los que no son escuchados, los que no son amados, los que desechados, los que no son recibidos, no son mirados, no son amados Y de esto que se repite hoy día, todos somos culpables, porque lo permitimos, porque nos hacemos indiferentes. Y es entonces que lanza en Mateo 25, esa hermosa manera de decirnos “Venid a mí benditos de mi Padre”… pero siempre y cuando estén concientes y vean al desnudo, al hambriento, al sediento, al peregrino al encarcelado y hagan algo por él, y sin darse cuenta.. porque ellos se quedan sorprendidos y dicen y ¿¡cuándo hicimos esto Señor!? Porque el amor no es calculador. 

Algo más para que me comprendan lo de la desnudez:

Cuando trajeron a la adultera que la encontraron en pleno acto, solo la trajeron a ella, y no le habrán dicho ponte una bata, no vale que salgas así a la calle. No. simplemente le habrán llevado a empujones…bajo insultos y amenazas. Su dignidad quedó en el piso y su desnudez delataba todo su ser. Jesús baja la mirada, pero no para escribir los pecados de los demás, eso no es así, baja la mirada para que no se sienta incomoda. Imaginense todos esos hombres alredeor de ella mirando su desnudez. Pero Jesús nos muestra su mirada, su altivez, su respeto por la dignidad humana. Y luego les dice, quien este libre de pecado, lance la piedra que tiene en sus manos… todos se retiraron y se queda ella, en el piso, como un trapo y Jesús no la levanta del suelo físicamente, la levanta en su dignidad, a ella que había recibido tantos insultos que casi muere a pedradas, Jesús le llama MUJER. Y le devuelve toda su dignidad y le hace una pregunta, le dice: ¿Alguien te condena?    y ella vuelve a hablar, la que no tiene vos, la que no puede defenderse, la que clama al cielo, la que es apabullada, vuelve a tomar la palabra y dice: nadie Señor. Reconociendo a su Señor. y Él le envía a ser testimonio de amor. Anda y no peques más… esa es la penitencia. No pecar más, porque el pecado nos atrae, nos da ganas de volver a vivirlo. la penitencia es justamente hacer lo contrario de lo que has hecho.

Este es el papel del cristiano. Tratar de hacer lo que hizo Jesús, levantar en su dignidad a los hombres. No nos pide juzgar a la gente, sentirnos dueños de los otros, o sentirse puros y perfectos. Solo ser humanos que tengan una mirada limpia, que puedan ayudar a otros, que puedan dar de comer al hambriento y no solo de pan sino de emociones y sentimiento, que no saben que hacer con su vida y con su amor. Que sufren y sienten desesperación.

Ser Cristiano hoy es un desafío y una bendición.