Como suele suceder en estos casos, se podría caer en un anacronismo, pues son dos contextos diferentes y con realidades diversas, las que vivió Don Bosco y las actuales.

Para educar como Don Bosco sería necesario ir más allá de las fuentes básicas del conocimiento de Juan Bosco, en este caso la película o un libro biográfico, que posiblemente ilusionan un poco desde la sensibilización. La primera situación que rescato es la fortaleza para asumir su vida cuando se ha perdido alguien tan especial y esencial como el padre en los primeros años de la vida y con un situación precaria y difícil. El hecho de haber tenido que ir a trabajar en otras casas, de no haber podido ir al colegio a tiempo, son situaciones que podrían poner en desventaja a cualquiera. Creo que Don Bosco bebe de la fortaleza de su madre y no porque ella le dice sino porque la ve. La ve trabajar, la ve seguir adelante, la ve ser creativa para poder alimentar a sus hijos, situación que luego en su vida va a ser muy particular. Para mì Don Bosco no solo es inteligente, es creativo, valiente y suspicaz. Tiene una intuición activa para emprender actividades que puedan sostener su oratorio y luego los otros que abrirá en su vida.

Don Bosco aprendió a trabajar y ganarse la vida y en eso valió la pena el estudio. Creo que Don Bosco ve al estudio como algo práctico y útil, me parece que es bastante pragmático y empírico. Educa en algo que sirva para cubrir las necesidades y que se vuelva significativo desde la experiencia.  Carpintería, sastrería, oficios para poder ganarse la vida y salir de la pobreza. Esto es algo esencial. Educar hoy sería volver a realizar algo similar sin tanto enrollo educativo, sin tanta evidencia, sin tanto cumpli-miento. Educar desde y para la vida es saber experimentar la vida, el sufrimiento, la necesidad, saber observar, saber ser creativo, dar respuesta a los problemas y no agrandarlos, ponerse a disposición. Creo que lo de Razón, Religión y Amorevolenza solo es una manera de ser de Don Bosco. No creo que haya pensado en un sistema como tal, con los atributos pedagógicos esenciales, más bien la educación que propone a sus chicos, nace de la experiencia, de un apasionado sentido por la vida y por verse reflejado a él mismo en esos jóvenes. Educar es dejar en cierto sentido tantas dificultades para el aprendizaje. Educar es sencillamente amar lo que se hace y hacerlo bien. prepararse, aprender a tener sentido común y bueno hoy por hoy cumplir con las evidencias, los informes, las marcaciones y las firmas de respaldo para que nos paguen un sueldo (esto último es irónico).

…Y tengo que decir otra cosa más triste: la persona de hoy tiene alma de mercader; valora por el dinero. Las realidades del espíritu le son extrañas. Lo quiere reducir todo a lo que se ve y se toca, a lo que se mide y se pesa. Todos nuestros colegios están invadidos por ese virus y tanto los adoctrinadores como los adoctrinados lo ven tan claro que miran con asombro a los que lo ponen en duda. En esta atmósfera se hace imposible educar. Se adoctrina y se amaestra, pero no se educa. Los colegios se han tornado fábricas de bachilleres, piezas de recambio para la máquina tecnificada de nuestra sociedad de consumo. Me dan ganas de decir que nuestra sociedad es una cárcel donde pululan individuos que se creen libres, pero en realidad, arrastran pesadas cadenas. Actúan con tipos de conducta convencionales, que modelan hombres y mujeres estandarizados, esclavos de los modelos que lanza el gran comercio. (Rogelio, Ortiz, P. Escolapio. Educar hoy, 2014. pdf file:///C:/Users/viza/Downloads/Educar%20hoy.pdf consultado 28 de septiembre de 2016 10:40)

Realmente es un desafío, en especial cuando se piensa o se cree (creencias disfuncionales) que se educa en la universidad, o se forma. Dos verbos que hoy por hoy no se dan dentro de las instituciones. Lyotard lo ve clarísimo cuando habla de la muerte de los grandes relatos. La muerte de la institucionalidad. No la crisis, sino la muerte. Y aunque uno no quiera ser trágico, ni pesimista, debe ser realista. Los seres humanos ya no siguen reglas estandarizadas. Hoy hay que educar la conciencia y la libertad humana pero no desde el sometimiento. Hay en el ambiente un aire de irreverencia total, los mínimos van naciendo, no solo las minorías reclamando derecho sino que nace una nueva forma de hacer humanidad y es totalmente subjetiva, individualista, sometida a la indiferencia. Rescatar la alteridad es un desafío. Pero no como institucionalidad, sino como parte esencial de la reflexión antropológica del ser humano. Hoy educar y formar no lo hace nadie. la gente busca certificarse, para poder sobrevivir en un mundo que cada vez exige mayor preparación “intelectual” para poder asegurarse un sitio en la sociedad que destruye todo tipo de ideales o utopías. Diógenes se reiría de nosotros, Sócrates nos vería raramente y Cicerón volvería a retirarse para vivir aislado y pensar en la finitud de la vida. Yo creo que Don Bosco nos invitaría a otra situación, a otra circunstancia desligada de los estándares y cualificaciones internacionales. Nada de eso realmente es tan importante sin embargo es lo necesario para continuar existiendo en el mercado o en nuevo mundo mercantilista que se conoce como aldea global.

Desde Don Bosco se puede comprender el amor, la vida, la constancia, la experiencia, la vida con sentido. Y buscar una muy buena cantidad de gente para trabajar en red, fomentando la interdisciplinariedad, así como lo fundamental de la educación, la persona.

 

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