Tenemos más tiempo para escribir y para leer que antes, sin embargo no parece, tenemos menos actividades para sobrevivir porque ya tenemos algunas cosas confortables que nos ayudan a sustentar la supervivencia. Y sin embargo que pesado se hace escribir, ya ni nos duele la mano como antes cuando hacíamos planas y planas para corregir la letra. El ordenador lo hace todo, pero parece que nos gusta usar más el pulgar que las yemas de los dedos. Teclear está pasando de moda.

Imagino que más hubiera escrito Hemingway si hubiera tenido una Tablet o un celular inteligente, no tenía más que papel y lápiz y una delicada máquina de escribir. Imaginas lo que significaría equivocarse y no tener la tecla delete, cuantas miles de hojas habrá “desperdiciado” si así se pudiera decir. Pero él amaba escribir, por eso a quien hace lo que ama se le nota. Es que no tenía Facebook, ni había enchufe TV, ni la UEFA Champions league, ni tantas, miles y millones de páginas de internet o tantos y cientos de juegos que le llevarían a dejar de imaginar un mundo enigmático, o a tratar de exponer con profunda atracción la vida en un instante, el sabor delicado de un vino, el olor de la lluvia al caer y el de la tierra al ser mojada en febrero en Guayaquil, el mango y su sonido al caer sobre un tejado de metal, y ese chillido de la llanta al frenar cuando se cruza un perro.

Lamentablemente hay ruido alrededor, a la gente no le gusta la calma, al “odia” si esta calmada esta aburrida, quiere hacer algo, necesita estar ocupada, es como si necesitara estar cansada para decir que existe o que ésta viva, a la gente como en “El Principito”, nos gusta estar ocupados, contando monedas.  Hemos olvidado amar.  Hemos confundido el querer con el sentir, la emoción con el sentimiento, el cumplir con el trabajo diario.

Cuando leo a Quino, porque a él hay que leerlo, interpretarlo, analizarlo, no solo verlo y ya  se acabó…renacen esas ideas que brotan con la lectura, por supuesto dependiendo de qué leías al amanecer de tu vida, pues si caminaste por la vida como un ninguno, nada podrá ser diferente, pero te animaron a leer la vida, seguro que podrás leer a Quino y a Mafalda.  Entonces supongo que la gente ha dejado de leer, pero no significa que no sabe sino que no lee lo que de verdad es importante, lee cualquier cosa, así como no escribe porque nada nace en su pensamiento, solo el deseo de hacer cosas, entonces tampoco lee, porque no medita y repite lo que le dicen, e incluso siente lo que le dicen. Por eso políticamente cuando un gobernante no para, no se detiene, no se pone a reflexionar y meditar, sino que solo habla y habla y hace y hace, no da lo esencial a su pueblo, lo ontológico, no les descubre el sentido de la existencia. Esta es una situación esencial en el mundo, si eres docente, profesional, ingeniero, estudiante, barrendero y no lees y no interpretas la realidad, la vida, los desafíos de cada día el hoy siempre será un ayer, y el mañana no será nada, porque no hay sentido, no se desprende la luz profunda de la mente que construye genera, discurre, provoca, desafía, inventa, calla, disimula, se aventura, falla y tiene éxito. Pero ahí no termina, hay que seguir leyendo, fomentando, apasionando a la gente a escribir-se no ha inscribir-se sino a inspirarse por ser siempre un ser humano mejor que ayer y que hoy, un ser humano que distingue entre lo que está bien de lo que es bondadoso. De lo que le emociona a lo que le apasiona, de lo que es un derecho a lo que es un capricho.

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